plucia, autor en Paulo Lucia

Autor: plucia

Objetivos de Negocio

¿Tenes claro los objetivos de negocio de tu PyME o emprendimiento?

Una vez que ya tenemos establecida la visión de mi empresa, hacia donde quiero llevarla, ya estamos en condiciones de definir nuestros objetivos de negocio para comenzar a medir lo que vamos a ejecutar.
No hay manera de medir el éxito de una acción sino tenemos definidos algunos indicadores que nos permitan tener constancia en las mediciones y poder ajustar las campañas o acciones que realicemos para poder cumplirlos.

Existen distintos tipos de objetivos y aquí dejamos algunos ejemplos que creemos podrían disparar algunas ideas:
• Para vender más (cantidad, unidades)
• Aumentar el ticket promedio. (Que el cliente me compre más cantidad.)
• Vender con mayor frecuencia. (re-compra)
• Vender a más personas (Cuota de mercado)
• Vender por más dinero más eficientemente. (Rentabilidad)

 

Entonces, la primera pregunta que debemos hacernos es, ¿tengo definido un objetivo de negocio para mi empresa? Hay que ser especifico en esta respuesta, ya que si no lo podemos dimensionar, no podemos pensar cómo llevarlo a cabo.

Seguramente habrán escuchado hablar alguna vez de objetivos SMART.
Los objetivos SMART son metas concretas que permiten analizar el desempeño de nuestros esfuerzos. Un objetivo de negocio debe ser SMART, esto es: debe ser específico, medible, alcanzable, relevante y en un determinado tiempo.

Vamos a aclararlo con algunos ejemplos:
Específicos: ¿que queres conseguir en tu área focal?
Medible: ¿qué KPI o indicadores se pueden utilizar para medir su eficiencia?
Alcanzable: ¿es razonable respecto de la situación interna y externa de la empresa?
Realista: ¿porque le interesa a tu empresa/ clientes?
Tiempo determinado: ¿cuándo se tiene que conseguir esta meta?

 

William Thomson Kelvin dijo: “lo que no se define no se puede medir. Lo que no se mide no se puede mejorar. Lo que no se mejora, se degrada siempre”. Por lo tanto, pensar y definir objetivos es parte esencial de cualquier empresa

Programa de Apoyo a la Competitividad (PAC)

Programa de Apoyo a la Competitividad (PAC)Somos proveedores del PAC, un proyecto del Ministerio de Desarrollo Productivo para mejorar la productividad de tu PyME, con asistencias técnicas financiadas con Aportes No Reembolsables.

Si querés implementar un proyecto de desarrollo empresarial que incorpore mejoras de transformación digital, imagen, comunicación, diseño e Ecommerce podés solicitar un ANR (Aporte no Reembolsable) de hasta $1.500.000 para financiarlo.

El ANR va a cubrir como máximo el 70% del proyecto y puede destinarse a:
• Asistencia técnica: con cobertura de hasta el 70% de cada actividad. Si la asistencia es sobre mejora medioambiental, puede cubrir hasta el 80%.
• Adquisición de bienes de capital relacionados con la asistencia técnica: con cobertura de hasta el 60% del monto de la adquisición. No debe superar el 30% del monto total del ANR. Los bienes adquiridos deben provenir de países elegibles para el BID, en moneda nacional y sin incluir el IVA.
• Gastos de legalización o certificación: pueden ser cubiertos en un 100%, con un monto máximo de $15.000.

Este programa está dirigido a MiPyMEs y para poder acceder es necesario:
– Tener Certificado MiPyME vigente.
– Contar con 2 años o más de actividad económica verificable.
– Contar con cuenta bancaria de titularidad de la empresa.
– Presentar un proyecto de desarrollo empresarial.
Tenés tiempo para postular tu proyecto hasta el 31 de diciembre de 2021.

Podés completar los datos del fomulario y un experto pyme se contactará contigo.

¿Hay algún sistema para profesionalizar el Marketing y las Ventas en PyMES?

¿Lo digital es una moda o una necesidad en las pymes?
¿Qué estrategias debo implementar teniendo en cuenta el contexto?
¿De qué modo y por qué vías me conviene comunicar siendo una pequeña o mediana empresa?
¿Para qué sirve tener un sistema de CRM & INBOUND MARKETING en mi empresa?

David Baños de “Clientify” & Paulo Lucia de la “Agencia Paulo Lucia” abordarán este y otros temas en una charla imperdible sobre “Profesionalización de Marketing y Ventas en PyMES”.

En esta oportunidad dentro de los Clientify Talk, David Baños ha invitado a Paulo Lucia, Director de la Agencia de Transformación Paulo Lucia, especialista en Publicidad, Marketing y Comunicación para PyMES, con más de 15 años de experiencia, asesorando, diseñando y ejecutando campañas de éxito.

El encuentro tendrá lugar este viernes 17/9 – 13:00 hs. (Hora Argentina).
– Cupos Limitados –
No te quedes afuera de este Webinar. >>

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TECNOLOGÍA: PODEMOS HACER MIL COSAS… PERO, ¿HACEMOS ALGO?

Lo primero que debemos definir son nuestros objetivos: qué queremos comunicar, cómo lo vamos a hacer y a quién queremos que llegue nuestro mensaje.

Los tiempos modernos (me siento viejo a los 45 años diciendo esto), traen consigo un gran desarrollo tecnológico. Todos somos conscientes de esto. A menudo, recibimos gran cantidad de información sobre cientos de avances aplicados a la salud, al bienestar, a las comunicaciones, a la educación, a la cultura, etc.

Generalmente, nos sobrepasan las nuevas noticias de cosas que ni siquiera imaginábamos posibles hace algunos años. Casi sin darnos cuenta, estos descubrimientos se impusieron en nuestra vida y forman parte de nuestra cotidianidad.

Leía en un informe de INDEC que, en el cuarto trimestre de 2020, se registró que el 63,8% de los hogares urbanos tiene acceso a computadora y el 90%, a Internet. Además, los datos muestran que, en la Argentina, 88 de cada 100 personas emplean teléfono celular y 85 de cada 100 utilizan Internet. Esto indica que somos millones de personas las que estamos conectadas, geolocalizadas, interactuando entre sí a través de redes sociales, diversas plataformas y aplicaciones interactivas.

Sin dudas, asombra cómo cualquiera de esos «celulares» es muchísimas veces más potente y funcional que la primera computadora que me compré a los 16 años. Y, si de tecnología se trata, podríamos contrariar a Gardel y afirmar que 20 años es muchísimo.

De modo que, es necesario hacer un análisis del uso de estas plataformas y computadoras portátiles, en pos de nuestro beneficio y con el fin de potenciar nuestra comunicación empresarial. Para esto es preciso considerar algunos detalles.

Lo primero que debemos definir son nuestros objetivos: qué queremos comunicar, de qué forma lo vamos a hacer y a quién tenemos que llegar con nuestro mensaje. Estas simples preguntas nos van a delimitar la selección de los elementos de nuestro circuito de comunicación, y así poder enfocar la energía y los recursos para mantenerlos y potenciarlos.

Cabe destacar que, no debemos usar toda la tecnología y estar en todos lados, sin antes hacer un análisis preciso que así lo determine.

En el caso cotidiano de nuestro trabajo, donde pymes, emprendedores, comercios y profesionales nos piden la asesoría para pensar e implementar estos canales de comunicación, tratamos de que la tecnología dé soporte a lo que tradicionalmente hacen todos los días, sin agregar actividades extras que sobrecarguen la estructura de la empresa o proyecto.

Una de las preguntas de nuestro formulario de alta del cliente es: Su actividad empresarial, ¿puede generar contenidos para su web (textos, fotos, videos)? La respuesta a esta consulta nos va a dar una pauta muy importante en la selección de tecnología y plataformas a instalarle, como por ejemplo, redes sociales. Debemos lograr que el cliente no se frustre en la experiencia tecnológica y que esta esté en función de sus objetivos y visión, de lo contrario nuestro plan fracasará.

No digo con esto que alcanzará para cerrar un perfecto circuito de comunicación, sino que lograremos que el cliente entre al mundo 2.0 haciendo lo que siempre hace, lo que da sentido a su empresa/proyecto utilizando la tecnología para dar soporte y potenciar su identidad, y así se podrá amigar con este nuevo mundo desconocido.

Para todos nosotros es muy difícil entender la tecnología en sí misma, en realidad tampoco la debemos entender así, sino en función de la utilidad, el modo en que aplicamos las herramientas y la función que cumplen, hacen la diferencia, ya que de esa manera le podemos dar constancia a nuestro plan de comunicación.

En este sentido, para muchas personas, es bastante complejo entender Twitter. Ahora bien, si armamos un circuito de comunicación donde nos interese contarle a nuestro público el estado del tiempo en nuestro establecimiento (por ejemplo, un restaurante de campo), podremos sacar una foto con el celular, ponerle un título y apretar un botón para generar contenido y publicarlo en las redes sociales y en la página web. De esta manera, con una simple acción, estamos logrando dinamizar nuestra comunicación, brindando contención e información a nuestros clientes.

Pero para esto debemos pensar cuál es la herramienta adecuada, en función de lo que queremos expresar y de cómo nuestros clientes podrían interactuar.

Aquí está exactamente el nudo de la cuestión: hay miles de plataformas, mucha tecnología a nuestra disposición, diversas formas de disponerlas para crear canales de comunicación con nuestros clientes. Podemos hacer de todo en cualquier momento y lugar. Podemos hacer mil cosas creativas y sorprendentes… pero, ¿hacemos algo? Y si lo hacemos, ¿cómo lo aplicamos?

 

EN LA NUBE, CON LOS PIES EN LA TIERRA

En los últimos tiempos, hemos escuchado más hablar sobre la nube, en relación a la tecnología, que durante cualquiera de las tormentas más fuertes que nos haya tocado vivir.

»La nube» se ha transformado en un lugar común de encuentro, que nadie conoce bien dónde está y al que, por supuesto, es mucho más difícil de llegar. Sin embargo, más allá del marketing y el impulso que le ha dado al término, la nube existe desde hace muchos años: la usamos y la experimentamos a diario, por ejemplo, a través de los correos electrónicos.

Vamos a tratar de hacerlo simple. Pensemos en una computadora hogareña, donde están instalados programas y guardamos una gran cantidad de archivos como: fotos, videos, música y textos. Además de esta información, utilizamos diversos programas de edición y periféricos (cámaras, micrófonos y celulares, entre otros). Toda esto lo almacenamos en nuestra computadora, dentro de nuestro living, en el interior de nuestra casa. Hasta ahí todo bien, pero hay que saber que esto está cambiando.

Hoy en día todos esos archivos de almacenamiento, estas aplicaciones y nuestro entorno informático se encuentra en un lugar externo a nosotros, en algún servidor en internet disponible en todo momento. Ese espacio es de fácil acceso desde cualquier dispositivo y se pueden usar muchos programas, sin necesidad de tenerlos instalados en nuestra computadora, tableta o celular. De esta manera nuestros ordenadores y dispositivos son nexos entre la nube (archivos) y nosotros, lo cual plantea ventajas y desventajas a analizar en profundidad.

Supongamos de modo práctico que nos suscribimos a cualquier servicio de almacenamiento en la nube disponible (Dropbox, Google Drive, Megabox, etc.), donde tendremos una determinada cantidad de espacio a utilizar y podremos conectar todos nuestros dispositivos. Entonces instalamos el servicio en nuestra computadora de escritorio en el hogar y en la oficina, también descargamos la aplicación para el celular y tableta. Podemos, además, conectar las fotos tomadas desde el teléfono y sincronizar nuestra agenda de contactos, por mencionar sólo algunas acciones.

Una vez hecho eso —de una manera muy simple e intuitiva— generamos un espacio común de intersección (como esos diagramas rayados que dibujaba con tiza mi maestra en la escuela), donde podemos compartir, entre todos nuestros dispositivos, la información que deseemos. Por ejemplo, si vamos caminando por la calle, sacamos una foto, se sube a la nube y se descarga en nuestra computadora o tableta. O si en la oficina, a la hora de irse a casa, guardamos el archivo Word con el que estamos trabajando, podremos leerlo en el viaje de vuelta desde el celular. De igual forma, se guardará en el escritorio del ordenador, de modo que cuando lleguemos a casa vamos a poder continuar con el trabajo sobre el mismo archivo.

El almacenamiento es uno de los usos que podemos dar a este servicio. No obstante, en todos los casos se utilizan programas online sin necesidad de tenerlos instalados en la computadora. Hoy es muy común poder editar un archivo desde cualquier dispositivo sin tener que instalar el programa en una computadora. Esto pasa con muchos sistemas que han migrado su dinámica de negocio de venta de software a renta, cobrando por el uso del programa de manera online.

Entonces, cuando hablamos de la nube, en realidad estamos hablando de un servidor (una computadora grande y estable) en algún lugar del mundo, que tiene un espacio disponible para todos, con el que podemos interactuar desde todos los dispositivos en todo momento, teniendo tan solo una conexión a internet.

Mientras escribo esta nota en mi iPad (sincronizado con el servicio de Google Apps) no pienso en que mi archivo pueda perderse. Cada letra, cada palabra que escribo se está guardando en la nube y en mi tableta, y aunque se me rompa o me la roben, los datos ya están guardados antes de pagar la cuenta. En este sentido, no hay dudas que la nube llegó para traernos seguridad y tranquilidad.

¿TENEMOS SITIOS O FOLLETOS WEB?

Es importante ofrecer a los clientes, sitios web que ellos mismos puedan administrar y actualizar.

Hay varias razones técnicas que justifican el porqué un sitio web debe poder ser administrado por el cliente. Sin embargo, aquí nos vamos a concentrar, únicamente, en la herramienta en sí misma, o sea su función. Muchas veces me encuentro con nuevos clientes con la misma problemática: la actualización de página online.

Hace ya unos cuantos años que me dedico a brindar soluciones de sitios, aplicados a circuitos de comunicación para clientes que quieran establecer sus estrategias a través de Internet, actualmente del 2.0, pero he estado en el 1.0 y estaré en el 3.0.

Si planteamos un caso hipotético de una empresa, profesional, institución o emprendedor que necesita armar una website para tener presencia en la red, lo que deberíamos hacer, es saber cuál es el objetivo del sitio, qué contenidos se deben incluir, qué tipo y cantidad de información puede generar el cliente sin agregar funciones extras, qué experiencia tiene en la red y cómo se imagina su nueva web.

Una vez definidas estas variables, estamos dispuestos a hacer un esbozo estructural de los contenidos y aplicar a cada sector la función necesaria, para que comunique e interactúe con el público y así transformar el sitio web en una herramienta en función del propósito del cliente. Con la estructura definida, sólo resta aplicar un diseño específico para que esa plataforma quede alineada con la identidad del cliente. Luego, se procede a cargar todos los textos e imágenes. Por fin, el sitio está listo para salir al mundo, y el cliente ya tiene una web funcional y acorde a su estrategia.

Desde el principio, todo cliente tiene la posibilidad de medir qué va pasando con su sitio: qué opina el público, qué contenido es el preferido, cómo interactúa con la web y cómo funcionan las redes sociales. Es decir, puede medir cuando quiera, los resultados. Eso permite conocer los intereses y gustos del público, según las diferentes categorías establecidas en la página.

En este sentido, si bien el sitio tenía un objetivo establecido, gracias a las mediciones, se puede descubrir que hay contenidos que no deberían tener tanta prioridad y otros, que el cliente sí le interesaría destacar, para poder satisfacer los intereses de nuevos visitantes.

Para ejemplificar lo anteriormente dicho, una de las cuestiones que se puede observar es si los visitantes se interesan por las fotos de las galerías de imágenes. En caso de ser positivo, se decide agregar más imágenes actualizadas para que la gente pueda percibir las novedades del sitio. Además, se pueden analizar los comentarios sobre algún servicio en particular, por lo que entonces se adicionarán contenidos basados en las preguntas planteadas, para brindar una explicación más clara y desarrollada, con el fin de evitar confusiones y resolver dudas. Por último, si se quisiera agregar un video de YouTube que ilustre el concepto que se muestra en el sitio, por supuesto que se puede hacer.

En resumen, los resultados obtenidos hacen que el cliente se permita repensar y por consiguiente, mejorar su website. En este sentido, realiza cambios sobre algunos lineamientos previos y —después de unos meses de trabajo de comunicación y difusión—le imprime una fuerza nueva y una dinámica propia para esta nueva etapa. Entonces nos sienta en su máquina, entra al sitio y se pregunta: y ahora… ¿quién podrá ayudarme?

Esta problemática tiene dos finales posibles:

  1. Le pide al diseñador que le cotice los cambios, que le pase un presupuesto donde indique el tiempo que tardará en aplicarlos y que puedan verse online.
  2. Ingresa en el administrador de su sitio con su usuario y contraseña, y empieza a hacer los cambios a punta de clicks, moviendo notas, agregando fotos, tipeando los contenidos que quiera ampliar como si estuviera escribiendo en un archivo de texto. Con un click elimina los destacados que hay en la página de inicio y con dos clicks destaca los contenidos nuevos.

La segunda opción es la más aceptable para mi gusto, y es lo que siempre recomiendo. Y esto es porque el sitio web es un elemento central en el circuito de comunicación de toda organización, ya que permite medir qué pasa, descubrir a los clientes y por lo tanto saber qué se está haciendo bien y qué no. Por lo tanto, un sitio estático que no permite las modificaciones necesarias en el momento justo, no sirve.

Las ideas, los proyectos, los negocios, los profesionales y todo lo que somos es dinámico, se transforma, ya que nos vamos nutriendo de la experiencia y los errores. Un sitio que no pueda adaptarse a los objetivos y necesidades coyunturales del cliente, no es funcional, no es una herramienta útil, y si no sirve se deja de usar perdiendo todo su potencial comunicacional. En conclusión, una web debe ser una herramienta que acompañe al cliente en lo que quiera decir, cómo lo quiera decir y, por supuesto, cuándo él lo necesite.

 

 

“LAS ACCIONES DE COMUNICACIÓN Y MARKETING TIENEN QUE ESTAR ORIENTADAS AL NEGOCIO Y AL CLIENTE”

Paulo Lucía, el director de la Agencia de Publicidad que lleva su nombre, realizó la Segunda Jornada de Capacitación a Pymes para la Cámara Económica de Mercedes, titulada “Campañas efectivas orientadas a resultados. Tácticas y estrategias”.

“En este momento del mundo, la tecnología puede darte LA LLAVE que te acerque al éxito de los negocios, pero además de esto necesitaremos la estrategia para encontrar LA PUERTA”

El responsable de Marketing para Crecer y de la Agencia de Publicidad Paulo Lucia, que cuenta con 15 años de trayectoria, analizó los abruptos cambios que surgieron en el mundo empresarial, debido a la pandemia por COVID-19. En este sentido, explicó que hoy por hoy, todo está atravesado por la virtualidad. Por lo tanto, entender y utilizar correctamente la tecnología, es clave para el éxito de los negocios. Sin dudas, los tiempos de trabajo no son los mismos: antes el corto plazo era 1 año, ahora es de 1 semana; el mediano plazo era de 3 años y en este contexto es de 1 mes y el largo plazo era de 7 años y actualmente es de 5 a 6 meses.

Otra cuestión fundamental que trajo aparejada la crisis por coronavirus, es la necesidad de medir al instante cada acción que se implementa (KPI), con el fin de detectar el error y mejorar. “Sin medición, no hay velocidad para modificar y potenciar la empresa”, dijo Paulo. Asimismo, enumeró una serie de elementos vinculados al negocio, que son interesantes para observar y analizar los resultados.

En el caso de Ingresos y Costos, es importante conocer las ventas totales, ventas por producto y ventas por canales. En relación a la Fidelización de cliente, se puede medir la recompra y el índice de satisfacción del cliente, entre otras. En cuanto al Marketing Digital, es necesario evaluar el número de visitas a la web, la tasa de conversión (cuántos terminan comprando) y también la apertura en campañas de e-mailing. Es necesario medir, además, la Competitividad y Branding: desde la cuota y la tasa de crecimiento del mercado, hasta el valor de la marca. Y por último, se requiere hacer un seguimiento sobre cuestiones vinculadas a la Gestión Comercial como: las visitas comerciales, los presupuestos entregados, las contrataciones, la eficiencia comercial y la venta cruzada.

Por consiguiente, es fundamental entender que hay una transformación en el modelo de negocio; ya no se puede pensar ni realizar acciones a largo plazo, ni tampoco es posible no medir lo que se va ejecutando. Se debe atender el relacionamiento individual o de la empresa centrado en el cliente. Para esto es necesario: conocerlo; diseñar experiencias que atiendan a sus necesidades; evaluar y seguir métricas adecuadas y empoderar al equipo para brindar una experiencia ajustada a sus expectativas.

Otro punto a tener en cuenta, según el consultor, es trabajar la crisis incluida dentro de la crisis. Esto significa que, si bien hay problemáticas y dificultades a nivel mundial, también hay que considerar las particularidades de cada compañía o comercio, ya que el impacto no es el mismo. Sin dudas, esto depende de varios factores, especialmente de las características del negocio. En este sentido, esta pandemia ha afectado profundamente a las empresas que trabajan desde la presencialidad. Por estos motivos, se requiere dimensionar la crisis y cuantificarla, para tener una mirada amplia con un objetivo definido. Esto implica, desde negociar con proveedores, desconectar servicios que ya no usamos, acordar descuentos en alquileres o locaciones, hasta aplicar a beneficios impositivos o de alguna otra índole.

Hay que tener en cuenta que el punto de equilibrio ya no es el mismo. Si las expectativas son muy grandes, puede generar una enorme frustración para el empresario o comerciante. Es por eso, que transformar esta crisis puntual mencionada, en oportunidad, es la clave. En tanto, se debe definir el monto mensual de ingresos que la empresa necesita para poder llevar adelante en “modo emergencia” esta crisis global. Para esto, es vital establecer el objetivo comercial, el cual debe ser: claro, concreto, mesurable, relevante y viable, es decir se tiene que adaptar al contexto actual. Para poder llevarlo a cabo, el paso siguiente es definir estrategias y tácticas para posteriormente evaluar esas acciones.

Considerando que el mundo digital es inmenso, es muy importante elegir los recursos para alcanzar los objetivos de corto plazo y potenciar los de mediano plazo. Algunas herramientas que actualmente son muy utilizadas por Pymes y empresas son: página web, redes sociales (cada una con sus particularidades), e-commerce, búsquedas online, WhatsApp Business, e-mail marketing, entre otras.

En conclusión, en la actualidad, para mejorar las ventas de una empresa, es fundamental: el posicionamiento de la imagen en la web, la buena comunicación y relación virtual con los clientes, el conocimiento de los nuevos competidores digitales y una correcta implementación de la logística. De modo que, tal como afirma el director de la agencia de publicidad, una campaña será efectiva cuando las acciones de comunicación y marketing estén orientadas al negocio y al cliente.

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CÓDIGO QR: DIGITALMENTE TRADICIONAL

Muchos anuncian la muerte del formato papel, argumentando que la tinta se secará para siempre y que nunca más sentiremos el olor a hoja de diario o a libro viejo.

Puede ser que quienes anuncian la muerte del papel tengan algo de razón y esta transformación no se produzca en un tiempo muy lejano, pero en el plano de la comunicación aún quedamos muchas personas que no somos nativos digitales; probablemente aún seamos la mayoría los que no hemos nacido con la tecnología.

Es muy posible que un cambio de soporte de esta naturaleza se pueda implementar fácilmente para las nuevas generaciones digitales. Incluso hasta es probable que resulte complicado llevar a los nativos digitales a la tinta y al papel. En lo que concierne a nosotros, podemos utilizar la tecnología como herramienta (de hecho estoy escribiendo en la tablet en este momento), pero será muy difícil borrar la sensación que nos brindan las viejas experiencias. Tengo el diario en mi tablet, pero me encanta leerlo y terminar con mis dedos negros de tinta; tengo música para descargar online, pero me gusta ver un CD con su arte de tapa, su papel y su diseño; tengo películas online o a punta de control remoto para alquilar en la TV, pero sigo buscando alquilar un DVD en el barrio.

Hay un punto intermedio en toda esta compleja carrera de la tecnología: ese punto en donde ambos bandos podemos sentirnos cómodos, donde el sentido de la comunicación nos contiene a ambos. Ese punto es la utilización de la tecnología como herramienta usada para conectar ambos mundos. Y es aquí donde quiero detenerme, en la utilización de los SmartPhones para conectar al público mediante el código QR. Hoy en día tenemos la posibilidad de contar con teléfonos móviles, que son computadoras portátiles y que nos brindan la posibilidad de estar en contacto con las nuevas tecnologías a cada instante, todos los días.

¿Cuántas veces nos hemos encontrado en un aviso de TV, un envase, un anuncio de diario, un paquete de chicles, un folleto, un cartel, etc., uno de esos cuadrados blancos y negros que parecen un crucigrama vacío? Este código nos permite imprimirlo y, mediante la lectura con la cámara del celular, comunicar a nuestro celular diversas acciones. Por ejemplo: podemos enviar al usuario del celular a visitar una página de Internet, o bien disparar una llamada a un número determinado, como así también descargar una tarjeta (vCard) con todos los datos personales para cargarlos en la agenda del teléfono. Un folleto de un establecimiento lo podemos usar para que nos geolocalice y nos indique, mediante Google Maps, cómo llegar a destino; darle un «me gusta» instantáneo a una fan page de Facebook; ver un video; completar un formulario de un concurso; abrir un sitio web con información ampliada, o bien descargar una aplicación. Todo eso y mucho más, se puede lograr con este simple puñado de cuadrados negros y blancos.

La posibilidad de descargar una vCard (tarjeta de contacto) a nuestro móvil es algo muy interesante. De esta forma estamos entregando una tarjeta con los datos tradicionales, pero además con la posibilidad de que los usuarios de la tecnología —que cada vez somos más— puedan cargar los datos a su dispositivo solamente con pasar la cámara por sobre un código QR. Esta implementación es muy sencilla: se genera el código en forma gratuita, luego se aplica a cualquier material gráfico y al imprimirlo ya se tiene un pie en el mundo de la comunicación 2.0.

Para leer este tipo de códigos se necesita tener instalado en el SmartPhone un programa de lectura de códigos QR —los hay gratis y pagos— y así poder disfrutar de esta tecnología para interactuar con marcas, productos, empresas, profesionales, etc.

Esta simple acción, al alcance de todos, permite experimentar y tener cierta trazabilidad —antes inimaginable— en relación al efecto de los recursos tradicionales de promoción. Por ejemplo: si publicamos un aviso en una revista con un código que nos facilite el acceso a mayor información de una empresa/producto, podremos saber si el aviso ha surtido efecto, teniendo las mediciones de la cantidad de personas que lo han utilizado. Del mismo modo, el QR de una vCard, nos permitirá conocer la cantidad de personas y las fechas en que han agregado nuestros datos a sus agendas. El QR es es un primer paso para ampliar el alcance de los impresos tradicionales y abrir nuevos canales de comunicación.

A veces, cuando termino de leer un libro, me cuesta creer que no me lleve a la última página, con los datos editoriales y un código QR que me permita dejar un comentario, saber más del autor, de sus obras publicadas y, ¿por qué no, comprar otra obra (en formato digital o en papel)? Para cerrar, creo que el papel no desaparecerá inmediatamente, por lo cual sería muy torpe desaprovechar la oportunidad de comunicar utilizando nuevos recursos, sin dejar de lado la sensación táctil a la que nos tiene acostumbrados este noble objeto. No está mal ser digitalmente tradicionales.